top of page

Fienberg Joyce

Viuda

Joyce Fienberg, una mujer nacida en Toronto creció como miembro de la Sinagoga Holy Blossom en Forest Hill, Toronto. Una foto de su Clase de Confirmación adorna la pared de honor en la sinagoga, reflejando su profunda conexión con su lugar de culto y la comunidad local. A pesar de pasar a vivir Estados Unidos, donde residía en el vecindario de Oakland en Pittsburgh, sus lazos con su lugar de nacimiento y su comunidad judía permanecieron fuertes, simbolizados por el cariño y los recuerdos compartidos por quienes la conocieron en la Sinagoga Holy Blossom.
La vida de Joyce fue truncada trágicamente a la edad de 75 años durante un acto de violencia atroz que conmocionó al mundo. Ella fue una de las 11 víctimas del tiroteo en la sinagoga de Pittsburgh, un evento devastador que ocurrió el 27 de octubre de 2018, en la Sinagoga Tree of Life. Este ataque no solo privó a la comunidad judía de Pittsburgh de miembros queridos, sino que también resonó a nivel mundial, destacando los peligros del odio y el antisemitismo.
Previamente a su jubilación en 2008, Joyce Fienberg realizó contribuciones significativas al campo de la educación y el aprendizaje como especialista en investigación en el Centro de Investigación y Desarrollo del Aprendizaje (LRDC) de la Universidad de Pittsburgh. Desde 1983 hasta su jubilación, se dedicó a analizar el aprendizaje en las aulas y museos, centrándose en las prácticas de maestros con un alto nivel de productividad. Su trabajo, caracterizado por la generosidad, el cuidado y la profunda reflexión, dejó un impacto duradero en sus colegas y en el campo más amplio de la investigación educativa.
Joyce obtuvo una licenciatura en psicología social de la Universidad de Toronto, su alma mater, que sentó las bases para sus futuros esfuerzos en Estados Unidos. Su matrimonio con Stephen Fienberg, un distinguido profesor de estadística y ciencias sociales de la Universidad Carnegie Mellon, la conectó aún más con las comunidades académicas y judías en Pittsburgh. Stephen, quien falleció en 2016, fue reconocido por su trabajo que influenció políticas nacionales en diversos ámbitos, incluyendo la ciencia forense, la educación y la justicia penal.
El legado de Joyce es llevado adelante por sus dos hijos, Anthony y Howard, y sus nietos, quienes continúan personificando sus valores de generosidad, intelecto y compromiso comunitario. Su vida, marcada por la dedicación a su familia, su comunidad y su profesión, sirve como testimonio del impacto positivo que un individuo puede tener en la vida de muchos. Su muerte ha dejado un vacío en los corazones de quienes la conocieron, pero su memoria continúa inspirando y uniendo a las personas en la lucha contra el odio y en la búsqueda de un mundo más compasivo y comprensivo.

Fienberg Joyce
bottom of page