top of page
Susevich De Levinson Lilian Graciela
Susevich De Levinson Lilian Graciela
1900-1994
Estado civil
N/A
Nombre
N/A
Hijos
N/A
Nombre(s)
N/A

Susevich De Levinson Lilian Graciela

Graciela Susevich: Pilar de fuerza y generosidad que iluminó la vida de los demás

Susevich De Levinson Lilian Graciela (Edad: N/A), asesinada en un ataque antisemita en Buenos Aires, Argentina

Graciela nació en Buenos Aires en 1950. Su familia estaba formada por su madre, su padre, su hermana mayor Diana y su hermano menor Marcelo. Tuvo una infancia feliz, llena de amor y calidez.
Graciela se casó, formó su propia familia y tuvo tres hijos: Matías, Carolina y Ariana. Graciela siempre fue una madre presente y dedicada. Cuando percibió ciertas características en el desarrollo de su hija menor que estaban fuera de lo común, visitó médicos, genetistas e investigó temas de salud hasta que descubrió el diagnóstico correcto. Una vez que lo hizo, convirtió esta lucha en su causa, entregándose generosamente, como era ella, dispuesta a ayudar a otras familias, a contener y construir comunidad, incluso en la adversidad. Sonriente, sociable y comunicativa, construyó redes y buscó sacar lo mejor de cada uno, para avanzar y también aligerar su carga, lo cual no era tarea fácil.
Graciela terminó la escuela, realizó algunos cursos y comenzó a trabajar en una tienda de ropa para niños con su padre, luego en la AMIA y finalmente en la Embajada de Israel, donde trabajó como empleada administrativa. Su padre, Carlos Susevich, se convirtió, a pesar de no desearlo, en uno de los rostros más visibles de la incansable demanda de justicia que las familias de las víctimas y sobrevivientes han sostenido y continúan sosteniendo hasta el día de hoy.
Graciela era una persona que se cargaba todo a sus espaldas: el hogar, los niños, la familia, los amigos, los eventos. Era emprendedora y entusiasta, se conformaba con poco y tenía el don de mejorar cualquier situación con una actitud positiva, una de sus muchas cualidades.
Graciela siempre impulsaba hacia adelante.
Podía improvisar una reunión social, utilizando solo lo que había en la nevera, solo para reunir a la familia y compartir un buen momento. O hacer una flor con una lechuga y sacar una sonrisa a una hija renuente a comerla.
Podía crear disfraces para todos los niños de la familia, con una creatividad asombrosa. O sacar la guitarra en cualquier lugar y animar fiestas, fogatas o karaokes, haciendo incluso que las piedras cantaran, con su disposición alegre y animada.
Podía crear recuerdos con pocos recursos, cocinar tortas, albóndigas con salsa de tomate y los más delicios mandalaj... Era tan capaz....
Sociable, querida, compañera, buena amiga, sabía escuchar y aconsejar, buscando nada más que el bienestar de los demás. Graciela soñaba con construir un hogar donde Ariana viviera en paz en el futuro. Nunca llegó a verlo, ni conoció a sus nietos, ni supo del enorme esfuerzo que su esposo hizo para seguir adelante con la familia después de su partida; ni de la lucha desinteresada que dio su padre Carlos, contra la apatía del silencio y el olvido, tan similares.
Graciela sigue presente en los detalles, en los gestos, en la forma de ser de una nueva generación, que incluso sin haberla conocido, fue marcada por su paso por este mundo, a veces feliz y otras cruel.

bottom of page